Madriz: AIRBNB: TODOS GANAN

Las maneras de viajar, tanto a la hora de planificar como de disfrutar de los destinos, se han multiplicado en los últimos años de la mano de las nuevas tecnologías. Antes un viaje era un mundo, un jaleo de agencias de viajes, llamadas de teléfono, compra de billetes físicos y cheques viaje. Desde hace diez años, el tiempo que pasa entre que decidimos el destino y tenemos reservado vuelo y alojamiento puede ser de 15 minutos. Si cogemos las cada vez más amplias posibilidades y lo juntamos con la recurrente y penosa situación económica actual, las propuestas se multiplican y se vuelven más creativas si cabe. De los buscadores de billetes y hoteles baratos y las aerolíneas low cost pasamos al buenrrollismo de Couchsurfing, los viajes en coche con desconocidos para compartir gastos y el negocio entre particulares. Un ejemplo de esto último es la propuesta de Mis Primos de NY, un piso en la Gran Manzana regentado por españoles que te harán sentir como en casa. Pero la democratización del alquiler por días ha llegado conAirbnb, una web que pone en contacto a personas con habitaciones o casas libres y a viajeros que huyen de precios desorbitados y la frialdad de un hotel. El funcionamiento es sencillo: buscas, contactas y reservas. Publicar anuncios es gratuito, pero la web se lleva una comisión de cada trato que se cierre.

 

Echando un vistazo rápido, podemos encontrar casas en prácticamente cualquier ciudad. El que esto escribe ya la ha utilizado un par de veces y las experiencias han sido tan buenas que repetiré sin dudarlo. Sin embargo, también queríamos conocer la opinión de alguien que tenga disponible su casa para visitantes, ya que de primeras podemos imaginar que es estupendo económicamente (en Madrid se puede encontrar una habitación desde 15€ la noche, pero hay opciones mucho más caras), pero también supone un esfuerzo extra de limpieza, recibimiento, etc. Hablamos con Al, que junto a su compañero de piso alquilan la tercera habitación que tienen en pleno centro de Madrid.

 

¿Desde cuando usáis Airbnb? ¿Por qué os apuntasteis?

Lo usamos desde abril de este año. Empezamos a usarlo porque, teniendo un cuarto con baño propio en nuestro apartamento, pensamos en sacarle algo de rendimiento y nos parecía mejor la opción de tener a inquilinos de forma temporal que tener a alguien de forma permanente. El motivo fue principalmente económico, aunque también nos llamaba la atención el conocer a gente de otros países.

 

¿Habéis usado Airbnb como huéspedes? ¿Cuál es vuestra experiencia?

Sí. Yo lo he usado en tres ocasiones, siempre alquilando el apartamento entero y no un cuarto. Las tres experiencias han sido muy positivas y no he encontrado pega alguna. La primera de ellas fue en Amsterdam. Alquilamos unas amigas y yo un apartamento muy bonito, amplio y bastante céntrico. La dueña nos dejó un manual muy útil con mapas, recomendaciones de sitios a los que ir, qué zonas evitar. Yo conocía bien la ciudad pero este tipo de detalles siempre son de agradecer. La segunda fue en Londres. Alquilé un apartamento para pasar unos días con mi familia y todo salió como esperábamos: el apartamento se ajustaba perfectamente a la información y a las fotos publicadas y el dueño, que vivía en una casa muy cercana, nos facilitó su número de teléfono para que le llamáramos en caso de tener algún problema -no fue el caso-. La última vez ha sido en Hendaya: un apartamento precioso dentro de un caserón antiguo pero perfectamente reformado, con unas vistas increíbles al mar.

 

Contadnos alguna experiencia buena y otra mala.

Pues buenas tenemos muchas. Casi todos los huéspedes han sido súper majos y hemos terminado compartiendo cenas y salidas. Uno de ellos, un chico inglés de Cambridge, se tuvo que quedar una noche más sin tenerlo previsto por una huelga de transportes. Nos llamó por la noche para ver si podría quedarse con nosotros, a lo que accedimos sin problemas. Le dijimos que no se preocupara, que estas cosas pasan y que, por supuesto, no nos tenía que pagar nada más. A la mañana siguiente, nos dejó una emotiva carta de agradecimiento y algo más del dinero que pedimos por noche.

Como anécdota mala, sin ser horrible, nos llevamos un poco de plancha hace poco, con una huésped de Seúl. Ella debía de tener otra idea distinta de la que tenemos nosotros sobre el alojamiento a través de Airbnb y nada más llegar, nos preguntó “qué se hacía esa noche” y si podíamos llevarla a un flamenco show. Todo esto en una noche de miércoles o jueves para la que no teníamos ningún plan más allá de cenar y ver una película ya que al día siguiente madrugamos, tanto mi compañero de piso como yo, para irnos a trabajar. Al margen de esto, el resto de su estancia fue bien y esto se quedó en una mera anécdota que tampoco le importó demasiado (o eso creemos. Era coreana así que nunca lo podremos saber).

También tuvimos a una mujer de Nueva York que, siendo muy agradable, también era bastante pesada. Hablaba sin parar y se podía tirar horas contándonos lo maravilloso que había sido su día recorriendo El Prado, la Puerta del Sol, el Barrio de las Letras. Eso sí, el último día preparóPOLLO METAL, cuya receta es harto sorprendente, y se lo perdonamos todo. La pobre vivía en una ratonera sin cocina (eso sí, en el Greenwich Village) y casi se le saltan las lágrimas cuando le dijimos lo de “feel free to use the kitchen as you want”.

 

¿Echáis en falta algún servicio en la web?

Pues en general la página está bastante bien y es fácil de utilizar. Aunque siendo puntillosos, el margen que cobran sobre el alquiler puede que sea un poco alto teniendo en cuenta que siempre puede venir alguien detrás y ofrecer el mismo servicio de forma gratuita (Google). Poniéndonos creativos, no estaría mal que, en las ciudades más importantes, contaran con algún tipo de depósito/oficina en la que poder entregar una copia de las llaves de tu apartamento si no vas a poder coincidir con tu huésped a su hora de llegada.

 

¿De dónde vienen vuestros huéspedes?

Pues de momento han venido de E.E.U.U, Francia, Reino Unido, Corea del sur, Alemania y Dinamarca. Los más numerosos, los estadounidenses: han venido de NY, San Francisco, Oregon, Miami y Washington.

 

¿Cómo seleccionáis a vuestros huéspedes? ¿Tenéis muchas peticiones? ¿De qué creéis que depende el éxito de vuestra oferta?

Pues tampoco tenemos un filtro determinado. En principio, nos interesa que sean más o menos de nuestra edad y que, por la descripción que tienen en la web, nos den buen rollo. Aunque como esto es muy difícil de valorar, salvo en un par de ocasiones en las que los potenciales inquilinos nos han dado mala espina por algún motivo u otro, hemos aceptado a todo el mundo.

 

¿Algo más que añadir?

Pues que está muy bien. Nosotros estamos muy contentos con esta web, tanto siendo anfitriones como siendo huéspedes. El hecho de que esté centralizado a través de una web seria, que tiene tus datos y que, en caso de surgir algún problema, se hacen cargo de indemnizaciones, fianzas, etc, da bastante confianza. Nunca he usado couchsurfing pero creo que me sentiría más violento utilizando este servicio que el de Airbnb. Cuando alguien te permite alojarte en su casa sin coste alguno suele ser porque les interesa entablar amistad contigo, sacarte por ahí de fiesta, a tomar algo…. que está muy bien pero que es posible que no siempre te apetezca o te sientas con ganas. Airbnb no deja de ser una transacción comercial. Lo que surja al margen de esto ya queda entre las dos partes interesadas.

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