La Fonoteca: Nosoträsh (Discografía)

Nosoträsh

Nosoträsh

La primera referencia de Nosoträsh es un ensayo, una búsqueda de posibilidades para encontrar un sitio, un estilo propio. Por eso, no extraña que “Nosoträsh” (Astro, 1996), contenga cuatro canciones en tres idiomas diferentes.

La versión primigenia de “Voy a aterrizar“, una explosión punk basada en el ritmo, se suaviza aquí con arreglos de teclado y con guitarras muy acertadas. El simple estribillo (un clásico “pa pa pa pa”) se mete en la cabeza a la primera y se queda para siempre. Sin embargo, el EP contiene otras joyas, como el preciosismo acústico de “Jeff“, cantada en inglés, o la elegancia y delicadeza con aires bossa-nova de “Tristeça“, cantando esta vez en portugués. “La clack“, por su parte, es una fábula feminista que no está mal, pero que nada tiene que ver con la perfección que alcanzarán años más tarde.

Una buena carta de presentación, y una manera correcta de ir ensayando y engrasando a una banda que recién empieza.

 

Aterrizar EP

Aterrizar EP

La tercera versión (tras la de la maqueta y la del anterior EP, y que no sería la última que grabaran) de “Voy a aterrizar” representa a la perfección la rápida evolución de Nosoträsh en cuestión de un par de años. Las canciones de “Aterrizar EP” (RCA, 1997)  suenan mejor, más pensadas.

Desde la propia “Voy a aterrizar“, que suena potente y con arreglos de teclado, hasta la saltarina con puntitoriot “La felicidad (es un alegre ritmo moderno)“, el EP no da tregua. “Preztels“, por su parte, es lo más cerca altonti pop que hicieron Nosoträsh, con coros de niños y palmas, pero con una letra reivindicativa escondida entre los muros de una escuela.

El mejor tema, curiosamente, es un préstamo de su amiga Mar Álvarez, por entonces en Undershakers, que antes de montar junto a su hermana Alicia Pauline en la Playa ya tenía temas en castellano de calidad inmensa. “Mis muñecas” es una canción de tremenda tristeza que podría considerarse como un ensayo de las Pauline y se convierte en manos de Nosoträsh en una canción casi tierna, que mezcla oscuridad e inocencia de forma sobrecogedora.

 

Nadie hablará de… Nosoträsh

Nadie Hablará... de Nosoträsh

El debut de Nosoträsh fue un soplo de aire fresco en una escena demasiado masculina, en la que las mujeres prácticamente solo cantaban. Aun así, el grupo no está plenamente preparado y su primer disco, con el elocuente título de “Nadie Hablará de… Nosoträsh” (RCA, 1998), no está a la altura de sus singles previos. De todas formas, los chispazos son evidentes y entre tanta canción se encuentran más de una joya (y más de dos).

Recuperan algunos temas de sus dos EP previos y los regraban, añadiendo una estrofa nueva a “Voy a aterrizar“, decorando “Mis muñecas” con arreglos algo innecesarios y transformando la anglófila “Jeff” en “Pereza“. Ninguna de las tres consigue superar a sus versiones previas y no aportan demasiado.

Con los singles, en cambio, aciertan: “Punk rock city” es una bonita tonada costumbrista cargada de emoción, en un registro melancólico que les sienta de maravilla. “Sintasol” da buena cuenta de la habilidad de Nosoträsh para hacer buenas melodías y juegos de voces imaginativos. Por su parte, la versión del clásico “Poupée de cire, poupée de son“, canción ganadora de Eurovisión 1965 escrita por el gigante Gainsbourg e interpretada por la pizpireta France Gall, toma toda la fuerza del tonti pop y lo convierte en un género a respetar con su voz aniñada y su espíritu punk pop. Cabe destacar también “Nenyures“, un tema en bable escrito por Nacho Vegas, como “En ningún lugar“.

Sin embargo, el disco no brilla todo lo que debiera y el formato largo, en 1998, todavía les quedaba algo grande a las asturianas. Demasiada canción de relleno, otras ya conocidas, y composiciones algo pobres. Habría que esperar un tiempo para escuchar a Nosoträsh en todo su esplendor.

 

Hacia el sur

Hacia el Sur

Para calentar motores en su fichaje por Elefant, Nosoträsh entregan cuatro canciones que certifican el poderío de la banda, que da un paso importante en su carrera con este “Hacia el Sur” (Elefant, 1999).

En la propia “Hacia el sur“, que habla del hastío del invierno y de la felicidad del sol, y en “Hace calor“, nos damos cuenta de que Nosoträsh están en otro sitio, más relajadas y sabiendo lo que hacen. Las dos canciones que lo completan son dos pizpiretas piezas de pop repletas de teclados, que avanzan el corte feminista de “Mi vida en un fin de semana” (con “El hombre invisible“) y la peculiar forma de convertir el tonti pop en un género adulto, prácticamente libre de tonti (“Tengo que elegir“).

Un buen adelanto a lo que sería “Mi Vida en un Fin de Semana” (Elefant, 2000).

 

Mi vida en un fin de semana

Mi Vida en un Fin de Semana

El segundo disco de las asturianas, “Mi Vida en un Fin de Semana” (Elefant, 2000) es un disco casi conceptual con letras cargadas de feminismo pop y con un sonido mucho más personal y sofisticado.

Además de la ya conocida “Hacia el sur“, los pelotazos más evidentes son “Montaña rusa, el single “Maldito espejo” -un simpático grito en contra de la tiranía de la talla 36- la tecno pop “Entertainment“, “El enemigo en casa” -la primera tonada indie sobre el maltrato- y “Si es que hay suerte“, otro tema de independencia femenina. Cuatro canciones como cuatro soles, de cortes diferentes pero con el sello Nosoträsh, que van desde el power pop más acelerado a las bases programadas.

Pero obviamente Nosoträsh son mucho más que canciones inmediatas y ofrecen un pequeño acercamiento aVainica Doble en la letra de “Rara sensación“, estudios feministas en clave de pop como “Chico escaparate” o la delicadeza de las lentas del disco, “Gato al sol” y “Pijama para dos“. 

Los momentos más olvidables son quizás los que recuerdan a su primer disco, como “Reincidentes“, que entra muy bien a la primera pero que agota sus posibilidades enseguida. El sonido algo cutre de “Caperucita“, por su parte, está más cerca del guilty pleasure que de la canción preferida: se deja escuchar, es divertida, tienen un ritmo juguetón y un puntito hortera, pero desluce un poco al conjunto del disco.

Con todo, el segundo asalto de Nosoträsh deja mejor sabor de boca que su debut, y con el tiempo (que es como mejor se ven las cosas), se ha convertido en una colección más que digna, con personalidad propia y muy disfrutable.

 

Maldito espejo

Maldito Espejo

A diferencia de los singles que sacaron en RCA, que eran meros vehículos de promoción sin extras, una vez que estaban en Elefant Nosoträsh publicaron este “Maldito Espejo” (Elefant, 2000) como refuerzo a “Mi Vida en un Fin de Semana” (Elefant, 2000), con un par de caras B que daban un interés especial y lo convertían en un EP con identidad propia.

Aparte de la canción titular ya conocida, Nosoträsh ofrecían dos canciones redondas: “Rasguños“, en colaboración con Nacho Vegas (novio por entonces de una de ellas, y que no sería la última vez que cantara en una canción de las asturianas) y “Mi pequeño Frankenstein“, un saltarín tema pop que es más complejo y completo de lo que parece a primera escucha. Ambas, por supuesto, merecían estar en un largo, pero quizá quedarse en un EP (ya descatalogado) las hace más interesantes y misteriosas.

Otra píldora del saber hacer de Nosoträsh.

 

Popemas

Popemas

Una frase escrita en una servilleta, un haiku, un par de versos sueltos, un juego de palabras… con elementos sencillísimos, desnudos, Nosoträsh, aliadas con el gran Ibon Errazkin, construyeron un álbum de esos que son especiales desde su concepto, y que pervivirán por muchos años. “Popemas” (Elefant, 2002) nos mostró a una banda experimental y experimentada, libre, con las cosas claras (quizá por primera vez en su carrera) y, por qué no decirlo, madura.

La obra maestra de Nosoträsh se abre con la canción menos “popema” de todas, la inconmensurable “Arte“, que dura casi dos minutos y tiene una estructura muy determinada, una especie de estribillo que es de lo máspop que han hecho jamás y se cierra con una colaboración con Nacho Vegas, “Tres tristes tigres“, en la que la influencia del cantautor asturiano es más que notable, pues podría caber en cualquiera de sus discos. En medio tenemos de todo: la animada “Gloria“, historia de superación amorosa perfecta y la triste “Corazón colilla“, que resta gravedad gracias a las percusiones brasileñas, a los arreglos acuáticos, a esos acordes mayores de guitarra acústica tan bien metidos y los coros finales, uno de los puntos máximos de la carrera de Nosoträsh.

Los ruidos de lluvia en “Tan solo por los besos” contrastan con los bongos felices de “Doméstico“. El homenaje de “Electrojeanette” resumen en minuto y medio la dulce melancolía de Jeanette y “Simulacro” y “Sentada al borde de mí” representan el puente perfecto entre las Nosoträsh de los 90 y las de “Popemas”.

Difícil elegir entre tanto preciosismo, pues poco (me atrevería a afirmar que nada) se podría desechar. Si hay que elegir hits (improbables, pero hits y al fin y al cabo), me quedo sin duda con las citadas “Arte“, “Gloria” yCorazón colilla“.

Describir cada popema es una labor algo complicada, porque el disco funciona como un todo, pero sí se puede comprobar que los temas que siempre toca el grupo vuelven a aparecer: la situación de la mujer moderna, la melancolía del norte, situaciones cotidianas, desamores bien superados… pero tratados de otra forma, a través de unas letras tan sencillas como brillantes, repletas de hallazgos literarios y de juegos lingüísticos. A pesar de todo, cabe destacar que contiene algunas de las canciones más tristes del grupo, que parece que encuentran en el drama el aliado perfecto para dar forma a sus peculiares canciones. Varias son las novedades, tanto a nivel de letras como de música, de “Popemas” respecto a sus anteriores entregas. De entrada, Natalia ya no canta en la mayoría de los temas, sino que las voces principales se van turnando entre todas las integrantes del grupo, aportando variedad y personalidad a cada tema. Los arreglos de Errazkin están muy presentes en todos los temas, y se percibe una presencia mayor de teclados y percusiones que en sus discos anteriores, pero también muchas guitarras acústicas y sorpresas sonoras que son novedad en la banda.

Sin duda, uno de los grandes discos de la primera década del siglo XXI, y no lo digo yo, lo dice tanto la crítica (apareció en muchas listas) como el público, ya que esta es una de esas veces mágicas en las que el mejor disco de una banda es también el más conocido.

 

Gloria

Gloria

De las sesiones de “Popemas” (Elefant, 2002) sobraron algunas canciones que fueron aprovechadas para recopilatorios de Elefant y para este EP, “Gloria” (Elefant, 2003), que contribuyó a alargar la sombra de la obra maestra del tercer disco de las asturianas.

Gloria” y “Corazón colilla” ya formaron parte del disco, y la verdad es que cada una de las cuatro canciones que acompañan podrían haber estado en “Popemas”, pero estas se quedaron fuera. Desde luego, la colaboración de Fernando Alfaro en “Saeta doble” se merecía más que una cara B, y más todavía tratándose de un homenaje confeso a Vainica Doble, a quienes tanto Ibon Errazkin como “Popemas” deben mucho. Los ecos a lo big band de película clásica de “Perdida” son fantásticos y excesivos, mientras que “Para qué pensar“, con Pau Roca y Mar Álvarez a las guitarras, y “Porque total” son dos popemas cortitos y cotidianos.

Magnífico epílogo para “Popemas”, para saciar la sed de genialidad de los fans y para poder disfrutar un poco más de las asturianas.

 

Cierra la puerta al salir

Cierra la Puerta al Salir

El último disco de Nosoträsh es el reflejo de la madurez del grupo, un muy buen disco cuya importancia se vio ensombrecida por la apabullante calidad y presencia de “Popemas” (Elefant, 2002). Autorreferencial, paródico, inteligentísimo… “Cierra la Puerta al Salir” (Elefant, 2005) es una colección de canciones en las que Natalia se suelta más que nunca con la voz y en la que las letras, muy directas y con tacos incluidos, adquieren una importancia nunca antes vista.

Con “Puta conciencia” Nosoträsh dan un puñetazo en la mesa a quienes las tachaban de tonti pop con malicia, ya desde ese “puta” en el título hasta ese estribillo tan paródico como lleno de veneno: “Yo soy toda orquesta / y hay en mí algo fuera de mí / que me vendan un afinador pa mí / mis brazos en sol mis piernas en sí “. La estrofa no se queda atrás y sigue con referencias a sus canciones y a la radio fórmula (“una tonta más en el dial“).

El paso adelante en los textos es evidente, y la tranquilidad con la que está grabado se nota en lo poco forzado que está todo. La madurez les sienta bien a las asturianas, y lo que antes era rabia y proclamas pop, ahora son reflexiones adultas que sin embargo no restan atractivo al sonido de Nosoträsh. Así, temas como “Dicen” o “Planes de batalla“, que antaño habrían sido más salvajes o fáciles, ahora son tonadas elegantes y hechas con la serenidad que dan los años,  esa serenidad que permite decir lo que uno quiera mientras sepa decirlo de la forma adecuada. Además, no pierden un ápice de sentido del humor, como bien demuestra la autorreferencia a “Sintasol” de “Siesta“.

Como siempre, lo cotidiano inunda todos los temas, y algo tan simple como “Visita” y “Vermú” se convierte en lo más agradable del disco, por su retrato perfecto del día a día. La única salida de tono, y además se agradece, es “Rancherita“, que como su propio nombre indica es una ranchera, un tema mariachi en el que Natalia se vuelve a soltar la melena, gritando, cantando con voz cascada y contando una desgarrada venganza sentimental que comienza con un verso que se podría tildar, como mínimo, de agresivo: “Te quise como solo se quiere a los cabrones“. Una sorpresa más de Nosoträsh, otro regalo.

El disco, que cuenta con la producción de Xel Pereda y Pedro Vigil (Penélope TripEdwin Moses), es bastante más pausado de lo habitual y desde luego mucho menos estrambótico que “Popemas”, pero tiene detalles magníficos, como la percusión medio tropical de “Pez globo“, una bossa muy propia de Nosoträsh, y la presencia del piano en otros temas acaban por aportar al disco un sonido maduro, en el que lo que importan son las canciones, las letras y la personalidad de la banda (algo que con Ibon Errazkin, por ejemplo, es casi imposible. Y no es una crítica, pues considero al vasco un productor clave de nuestra música).

“Cierra la Puerta al Salir” es directo, sin concesiones, donde Nosoträsh se desnudan su alma del todo sin renunciar a hacer una música bonita y llena de detalles. Un disco redondo de principio a fin.

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