Indienauta: Fangoria, Sant Jordi Club (21-05-2011)

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Con la primavera casi actuando como verano, Fangoria llegaron a Barcelona a hacer lo que mejor saben: triunfar a golpe de hitazo. El escenario, el Sant
Jordi Club
, un sitio muy adecuado para su espectáculo pero del que uno no se da cuenta de lo lejos que está hasta que tiene que subir. Y esa distancia mal calculada fue la que hizo que llegáramos a mitad de sesión de DJ Yerbabuena, que deleitó con una mezcla extraña de moderneo y “lolailo”, y que nos perdiéramos a Silvia Superstar, uno de los pocos sex symbols indies que tenemos por aquí.

Una pena, porque Silvia sobre el escenario está como pez en el agua y su punk pop de motosierra es bien animado. Después de la sesión llegaron las teloneras habituales del dúo, las impagables Nancys Rubias. La banda capitaneada por la nueva estrella de la TV Mario Vaquerizo soltó unos playbacks para que bailáramos, dieron el espectáculo (Mario acabó sin camiseta), nos hicieron bailar entre risas y cerveza y cerraron con “Maquillaje“. Aunque son prólogos divertidos y desde luego nada molestos, siempre que Fangoria hacen un concierto parece que hay que pagar el peaje de ver a sus amigos y familiares antes del plato principal.

Pero los aperitivos no nos quitaron las ganas, y con una sala prácticamente llena, Fangoriaentraron a lo bestia, con una primera parte basada por completo en su revisión de canciones de Pegamoides y Dinarama que han hecho en “El paso transcendental del vodevil a la astracanada“: “Un hombre de verdad”, “La funcionaria asesina”, “Mi novio es un zombi”, “Bote de Colón“… Y todo en un marco de circo, burlesque, con cuerpo de baile alla José Luis Moreno, muchas plumas y bien de lycra y luces, como les gusta. Un no parar de bailar, sin dar tregua (Alaska no habló casi nada, más allá del cortés “gracias” y “buenas noches“), que levantó pasiones locas por momentos, como el sorprendente sample de Lady Gaga en “Quiero ser santa“, o la elección de una de las canciones de Dinarama que más se acercan aFangoria, “Descongélate“. Con esto cerraron la primera parte del show, y comenzaron a tocar más temas de Fangoria. Y vaya selección. La verdad es que con una carrera de 20 años resulta difícil elegir entre tanto single y tanto pelotazo, pero consiguieron tocar el corazón tanto a sus fans más viejos como a los jóvenes que recién los descubren.

En la parte alta del escenario (que por supuesto tenía unas escaleras centrales, como en los mejores cabarets), una Alaska entregadísima al espectáculo se lanzó con “La pequeña edad de hielo“, que empalmaron con “Rey del Glam“, otro tema celebradísimo. “El cementerio de mis sueños” dio paso a un streaptease de la famosa Susana Reche al ritmo de “The beautiful people” de Marylin Manson, que les acompaña en esta gira, y que se tiró en pelota picada medio concierto, ante una audiencia que probablemente en su mayoría distinguió lo artístico de su faena. “Cómo pudiste hacerme esto a mí” y “Hombres” fueron el preludio de una serie de medleys de sus hits, en los que mezclaron “Criticar por criticar” con “Retorciendo palabras” con una versión más bakala (si cabe) de “No sé qué me das” para continuar con una perfecta mezcla de “Más es más” con “Absolutamente“, sus cantos al maximalismo. Con los clásicos “A quién le importa” y “Ni tú ni nadie” hicieron un merecido parón, a modo de falsa despedida, que necesitaba tanto el grupo como el público, exhausto de tanta locura.

El bis, cambio de vestuario incluido, fue de lo más generoso, y cayeron todas aquellas canciones que todos y cada uno de nosotros habíamos echado en falta durante el concierto: recuperaron temas de los primeros tiempos (“Hagamos algo superficial y vulgar“), clásicos inmortales (“Electricistas” está perfecta en ese traje ultrabakala), otro medley, esta vez de“Eternamente inocente” y la megapop “La mano en el fuego” y dos joyas de los 80 como guinda de diamantes de un pastel de oro, “La tribu de las Chochoni“, con esa letra de Fabio McNamara que es una oda al surrealismo y que no había sonado en directo en 30 años, y “Perlas ensangrentadas”.

Y, fieles a la temática de esta gira, el recital terminó con la presentación de la banda, un saludo muy teatral y un público que no quería que acabaran, que no paraba de aplaudir y de bailar enloquecidamente y, que de haber sido un teatro de variedades, se habría puesto en pie durante mucho tiempo como agradecimiento. Todo esto con otro clásico sonando, no deFangoria sino de Lina Morgan, cuya función es esa, la de cerrar una fiesta. Se trata, obvio, de “Gracias por venir“, un homenaje directo a la revista española, pero probablemente también a aquellas míticas fiestas madrileñas de En Plan Travesti, que usaban el mismo recurso al final de cada noche.

He de confesar que no veía en directo a Fangoria desde hacía 4 años y que no iba demasiado convencido debido a sus últimos trabajos, que no son santo de mi devoción, pero el directo deAlaska y Nacho Canut es otra cosa, es un espectáculo pensadísimo para pasarlo fetén, una fiesta masiva cargada de clásicos y de hits universales que echa por tierra cualquier tipo de duda o reticencia que haya hacia Fangoria. Un conciertazo como la copa de un pino.

 

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