La Fonoteca: Klaus & Kinksi (discografía)

Tu hoguera está ardiendo

Tu Hoguera Está Ardiendo

El debut de Klaus & Kinski sorprendió a todos. A pesar de que llevaban tres años en activo, poco se había oído hablar de ellos más allá de los concursos de maquetas. Jabalina, discográfica madrileña que ha descubierto a gran número de grupos de la escena española, fue la encargada de editar este “Tu Hoguera Está Ardiendo” (Jabalina, 2008), que fue incluido entre lo mejor del año en muchas de las publicaciones más relevantes del país -en Jenesaispop, por ejemplo, quedó en segundo lugar, tan sólo superado por una obra maestra de la talla de “Third” (Island, 2008), de Portishead-.

Lo primero que llamó la atención fue la inclusión de un bolero entre tanta canción de espíritu noventas, pero Alejandro ha repetido en muchas ocasiones que considera pop a todos los estilos populares, al folklore, y que entiende que son más cercanos a un grupo de Murcia estilos como el pasodoble (género que ya abordó con anterioridad y maestría otro murciano, Parade), o el bolero, que el rock anglosajón, la americana, o el country, estilos culturalmente alejadísimos de España. Aun así, este bolero“Mengele y el amor”, fue una de las sopresas de un disco repleto de detalles y recovecos y canciones con mayúsculas.

El disco se abre con la línea de bajo de “El Cristo del Perdón”, en el que se vislumbran algunos de los asuntos que tratan en sus canciones: la angustia ante la vida moderna, el sistema económico (sí, un grupo indiehablando de capitalismo y comunismo sin que quede ridículo), las referencias religiosas y los juegos de palabras llenos de ingenio. La voz de Marina, dulce, transmite desde el minuto uno una mezcla de melancolía y dejadez totalmente buscada. El shoegaze y el dream pop siguen presentes en gran parte del disco, que aunque por momentos pueda sonar un poco plano, se mantiene perfectamente por la calidad de las canciones.

Así, nos encontramos temazos como “Crucifixión, la solución” o “Nunca estás a la altura”, que suenan a popruidoso de finales de los 80 y principios de los 90. Algunos temas un poco más flojos siguen este camino, como el medio tiempo “Lo que no cura mata” o “Ronnie O’Sullivan”, que musicalmente respiran Los Planetas por los cuatro costados. Sin embargo, no todo es melancolía y distorsión triste, y hay espacio para temas bastante movidos, como la divertida “Rockanrolear” o los ritmos programados de “Muerte en Plasencia”.

Otra de sus especialidades, que perfeccionarán en el futuro, son las baladas y las canciones lentas, como la bonita “Autovía de Albacete”, una canción acústica y algo paródica, una historia de amor con un camión por en medio, que está presentada sin una pizca de ironía, dejando al oyente que interprete lo que le venga en gana.

La calidad del disco es incontestable, pero es cierto que cuando más aciertan es cuando se alejan del popconvencional y del indie de libro, donde podríamos meter el ya citado “Mengele y el amor”, un bolero clásico de letra perturbadora que mezcla la sangre, la muerte y las reminiscencias nazis de su título para obtener un resultado que pone los pelos de punta. El country viene de la mano de una sus mejores canciones, “Flash-back al revés”, un ritmo marchoso de esos que se pueden escuchar en bucle.

Personalmente, considero que “Tu Hoguera Está Ardiendo” es muy buen disco, pero mirado con perspectiva quizá estuvo sobrevalorado en su momento, pues Klaus & Kinski siguen demostrando con el paso del tiempo que sus límites son más amplios, y que lo que tienen que ofrecer es mucho más que esto.

Por qué no me das tu dinero

Por Qué No me Das tu Dinero

La presentación como single de “Nunca estás a la altura”, incluída en “Tu Hoguera Está Ardiendo” (Jabalina, 2008), sirvió a Klaus & Kinski para dar salida a cuatro temas inéditos en un EP que coge su nombre de uno de ellos, “Por Qué No me Das tu Dinero” (Jabalina, 2009).

Cogiendo el ritmo de una entrega por año, el dúo murciano continúa dando muestras de que su hiperactividad no afecta a su capacidad compositiva, pues este EP sigue manteniendo el nivel de su debut.

“Por qué no me das tu dinero” es una canción más de Klaus & Kinski, con ritmo acelerado, guitarras acústicas y eléctricas superpuestas y una letra marca de la casa. Sobresalen, sin embargo, los arreglos de viento hacia el final del tema, acompañados por la voz suave de Marina, y ese riff con guitarra acústica que recorre todo el tema y que recuerda a (o está inspirado en) “Blister in the sun” de Violent Femmes. Una canción que no habría desentonado para nada en “Tu Hoguera Está Ardiendo”.

“Te vas a enterar”, sin embargo, muestra la cara más acústica, pero acompañados de unas percusiones bastante tropicales y una línea de bajo muy presente. Le sigue “Shell for the morning”, una versión del grupo danés Oliver Boy North Choir, que transforma la original, de corte tecno pop, en un potente puñetazo noise pop.

Cierra el EP “El mejor idilio”, una de esas canciones densas y lentas que enganchan desde el minuto cero con una atmófera construida a partir de un teclado y arreglos certeros.

Un buen regalo para fans, y muestra más de lo especial de este grupo, que cuida al máximo todas sus referencias.

Tierra, trágalos

Tierra, Trágalos

El segundo álbum de Klaus & Kinski siguió los mismos derroteros que su predecesor, el simpar “Tu Hoguera Está Ardiendo” (Jabalina, 2008), pero con el grado de la experiencia y la tranquilidad de contar con un público fiel. Si antes habían tirado de bolero para epatar, esta vez amplian sus miras y entregan un disco que cuenta con infinidad de estilos y que, sin embargo, conforma un trabajo compacto y lleno de sentido. Mucho más maduros (sin que eso signifique aburridos, ni mucho menos), arropados por una producción perfecta, Klaus & Kinski ya pueden presumir de ser un grupo importante dentro de la escena independiente. Con la voz de Marina más sumergida entre la distorsión en los temas más shoegaze y clara y diáfana en las tonadas más acústicas, es un gustazo escuchar “Tierra, Trágalos” (Jabalina, 2010) de seguido, sin pausas, y disfrutar de los diferentes géneros que van tocando conviriténdolo todo en un jugoso estudio sobre el pop en su sentido más amplio.

Desde la angustia que se desprende del comienzo de “Estaba así cuando llegué” hasta los aires Mazzy Star de“Desidilio”, asisitimos a un viaje abrumador en el que tienen cabida el pasodoble, el charlestón o la música discosin que la disparidad de estilos afecte al conjunto. Empezando por las salidas de tono a las que hay que ir acostumbrándose desde el principio cuando uno se enfrenta a cualquier trabajo del dúo murciano, destaca elcharlestón de “Carne de Bakunin”, en el que explotan con gran acierto dos elementos recurrentes en sus canciones: los géneros ajenos al pop y las letras abiertamente políticas (con la economía actual y su extraño concepto de la libertad como protagonistas) sin que nadie pueda ruborizarse por ello.

Pero tenemos también el pasodoble con aires costumbristas (¿podía ser de otra manera?) “El rey del mambo y la reina de Saba”, con su instrumentación elegante y su letra sobre verbenas y plazas del pueblo y la disco music, dramática en la cotidiano-filosófica “Forma, sentido y realidad” y sin complejos en “Sobria y Serena”, un título buenísimo, casi tanto como el tema. El country y el folk asoman el hocico en “Mamá no quiero ir al colegio”, un movido tema que trata sobre la muerte y la angustia de sentirse solo en el mundo.

Las referencias políticas y filosóficas se multiplican con respecto a su debut. Aparte de la ya citada defensa de la libertad de “Carne de Bakunin”, en “Tierra, Trágalos” aparece un fragmento de un discurso de Hitler para abrir“Deja el odio para después de comer”, una bossa nova que lo dice todo con su título. En la medio siniestra medio infantil “Los niños muertos y la decadencia política” se describe con bastante crudeza y con tono realista cómo unos chavales matan sus horas de ocio creando y destruyendo imperios, firmando tratados y citando a Napoleón y a San Agustín sobre una guitarra acústica y unos violines llenos de melancolía.

Y dejando de lado las salidas estilísticas, están las canciones puramente pop. Dentro de este grupo hay auténticas joyas: “Estaba así cuando llegué”, un tema pesado y oscuro con la palabra abracadabra como punto de giro; “Brilla como una estrella”, que podría arrasar en las pistas de baile con ese teclado, más propio de una canción bakala de los 90, y que supura tanto ironía (“No me gusta que se pueda criticar / si quien critica no soy yo”) como sensatez (“No soporto la obligación de tener siempre una opinión”); el préstamo del “Sugarcube” de Yo La Tengo en “Eres un sinvergüenza”, otra de esas canciones rápidas y distorsionadas repletas de riffs indiesirresistibles; “Ley y moral”, una de sus mejores canciones, repleta de ambientes misteriosos y con una letra que le va como un guante, perfecta, críptica.

Con casi una hora de duración, y con catorce canciones, ponerse a hablar de “Tierra, Trágalos” es un trabajo en el que uno puede extenderse casi hasta el infinito, pues los detalles y las referencias son casi inabarcables, así como la riqueza de la producción, que convierte al album en uno de los lanzamientos más interesantes de 2010, confirmando a Klaus & Kinski en el lugar en el que han estado desde un principio, el lugar de los grupos grandes.

Con una cuidada edición, Jabalina publica también “Tierra, Trágalos” en doble vinilo y con un orden de canciones diferente. Como es habitual en este tipo de lanzamientos, contiene una canción que no aparece en CD, el medio tiempo, de cinematográfico título, “Dar cera, pulir cera”. Una canción dominada por los teclados, con un punteo de guitarra que juega con el blues y el flamenco sin peder la esencia pop y de corte triste y emotivo.

Amor A, Amor B

Amor A, Amor B

Dentro de su serie Jabalina Love Songs, el sello madrileño apuesta por el vinilo para confeccionar artefactos sonoros únicos y especiales. Por la serie han pasado, entre otros, Ama y Wild Honey, y no podía faltar uno de los buques insignia de Jabalina, Klaus & Kinski. El dúo murciano, haciendo honor al nombre de la serie, ha llamado a su EP “Amor A, Amor B” (Jabalina, 2011) y, siguiendo con los juegos conceptuales, ha llamado a su cara A “Amor A” y “Amor B” y ha dejado una versión (qué les gusta hacer versiones) de un clásico de jazz,“Embraceable you”, para completar en la cara B.

Las tres canciones indagan en la faceta más acústica de los murcianos, apenas una guitarra y arreglos de cuerda cuidadísimos acompañan a la voz de Marina, que está cada vez más transparente y meláncolica al mismo tiempo. Siguiendo el tema de la colección, Klaus & Kinski relatan su particular visión del amor. Mientras que la primera canción es más optimista, una canción de amor casi al uso, “Amor B” es más oscura, jugando con las palabras y algunas expresiones infantiles sobre una melodía tristísima.

La versión, popularizada hace años por gente tan grande como Cole Porter, Chet Baker o Frank Sinatra, es otra joya a voz y guitarra durante la primera parte, para dar paso después a percusiones jazzísticas y teclados del más allá que enrarecen la canción, para hacerla un poco más suya.

Una delicia de EP que sigue en la senda exploratoria y ecléctica de la banda, y que lejos de ser un divertimento, se convierte en una obra a tener muy en cuenta.

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