La Fonoteca: Parade – Intonarumore

Tras quedarse sin discográfica, Antonio Galvañ estuvo buscando un sello que publicara una recopilación de sus años en Spicnic. Ardua tarea que no dio sus frutos hasta varios años después de ponerla en marcha. En un primer momento, llegó a anunciarse que Subterfuge se encargaría de lanzar esta antología, pero no ha sido hasta que fichó por Jabalina que vio materializado su trabajo. Así que por fin, en 2010, sale a la venta “Intonarumore” (Jabalina, 2010), la colección definitiva de la obra de Parade, y qué mejor título para una antología que el nombre del estudio casero de Antonio Galvañ, en el que ha grabado prácticamente la totalidad de su discografía.

El doble CD cumple además una doble función: en el primer CD encontramos la recopilación de los temas más destacados de sus cuatro primeros discos y su EP “Metaluna” (Spicnic, 1999), que servirán para introducirse en el peculiar mundo de Parade para los neófitos, mientras que el segundo es lo que cualquier fan hubiera soñado, una compilación de canciones desperdigadas por diversos recopilatorios y homenajes, maquetas, versiones, rarezas, alguna remezcla y mucho genio. Como casi en cualquier recopilación, la selección dará que hablar según cada cual, y más con una obra como la de Parade, bastante extensa. Pero, pequeños deslices aparte (¿dónde está “Llama“, una de sus mejores canciones?), el primer tomo de “Intonarumore” echa un vistazo a todas las facetas de Antonio Galvañ, desde el tecno pop de ciencia ficción de sus inicios (“Niño Zombi“, “Nickel Chromo“, “Metaluna“) hasta su reconversión orgánica donde cabe el pasodoble dramático (“El informe“), las canciones basadas en el piano (“Flora Rostrobruno“, sin duda la mejor canción de Parade, y entre las mejores de la primera década del siglo XXI), la canción melódica y los toques acústicos (“Determinista“, “Autopistas elevadas“). Un recorrido ameno y variado, que como ya he comentado antes es perfecto para el que no conozca la carrera del grupo.

Es en el segundo tomo en el que encontramos lo interesante para fans de siempre. Para empezar, contiene pequeños interludios ruidosos que hacen referencia al título del disco. Los intonarumori fueron unos aparatos que producían ruido creados por la corriente artística italiana conocida como futurismo, que servían como acompañamiento a las lecturas de poesía que organizaban. Aunque la referencia directa apunta al estudio casero de Antonio Galvañ, llamado también Intonarumore, que es donde trabaja y donde graba la práctica totalidad de su obra.

Entrando en materia, comenzaremos por las versiones, en las que el músico murciano nos da pistas directas de sus influencias a través de temas de Kikí D’Akí (“El futuro“), Franco Batiatto (“Vía Láctea“), Alaska y Dinarama (“Carne, huesos y tú” es habitual en sus directos, pero nunca la habíamos escuchado grabada), sus ex compañeros de sello Meteoro (“En el futuro“, uno de los himnos de Spicnic), y otras ya conocidas por los seguidores, el caso de “Como un aviador” de Family o “Ciao ciao bambina” de Domenico Mondugno. Pero la cantidad de temas inéditos es apabullante, e “Intonarumore” ofrece muchas canciones descartadas de sus discos (lo que no siginifica que sean menores, sino que no encajaron en su momento) y otras canciones que repartió por recopilatorios, como la fantástica recreación de “La canción de Mothra” y alguna maqueta perdida.

Destacan por méritos propios “Parasec“, un tema hecho al alimón con Manuel Ríos de Alpino, un tema electrónico con una melodía que se prestaría fácilmente a remezclas y a la pista de baile, que sin embargo recrean con las revoluciones bajas para construir una maravilla sintética, y “Plutón“, una bossa espacial con algunas de las frases más inspiradas de Galvañ (“Todo es muy distinto aquí en Plutón / aunque bastante parecido a tu corazón“). Mención aparte merece la remezcla de “Niño Zombi“, rebautizada aquí como “Sigue Sigue Zombi” y que como se puede adivinar, está realizada con samplers de la mítica banda británica.

Si ya cuesta horrores elegir entre tanta calidad, por otro lado está el artwork del digipack, realizado por el colaborador habitual Mario Feal, que ya realizó las portadas de “Todas las Estrellas” (Spicnic, 2006) y “La Fortaleza de la Soledad” (Jabalina, 2009), ayuda a contar con una edición cuidadísima, en la que con estética de cómic nos lleva a otros tiempos de experimentación científica con destellos surrealistas. En el interior, además, nos encontramos una extensa biografía de Parade en verso (!!) en la que agradece y recuerda a sus ídolos.

“Intonarumore” es una recopilación necesaria para una banda unipersonal que siempre ha estado en el punto de mira y que provoca desconfianza entre aquellos que no se han aventurado a entrar sin prejucios en el intrincado mundo de Parade. En cierto modo cierra una etapa, aquella ligada a Spicnic, y da la bienvenida a la madurez de Parade, que ya puede presumir de tener su propio Grandes Éxitos.

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Aparecido el 23 de Marzo de 2010 en lafonoteca.net

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