La Fonoteca: Corazón (Discografía)

Melodrama (2005)

El debut de Corazón, “Melodrama” (Elefant, 2005) es una colección de canciones bonitas, delicadas, que se mueven entre el sonido Elefant (a saber, un poco de electrónica, melodías pop y letras que rozan peligrosamente la línea de lo cursi) y el pop y la canción melódica española de los 60 y 70.

El costumbrismo, el amor y, sobre todo, el desamor, son los hilos conductores de “Melodrama”, que tiene sus momentos álgidos, como el hit “María del Mar”, un drama escolar acústico en el que es inevitable acordarse de Vainica Doble, o “Padova”, con claros tintes italianos. Cabe destacar también la producción de Guille Milkyway en “Jugando con el corazón”, una canción que suena a La Casa Azul jugando a Phil Spector por todos lados, con su orquestación, sus coros y su crescendo, y el melancólico canto a la individualidad de “No quiero cambiar”, en el que cuentan la historia de un niño que no encaja en ningún lado con una sensibilidad que llega a provocar un nudo en el estómago.

Sin embargo, en ocasiones pueden resultar un poco repetitivos y empalagosos, haciendo del resultado final un disco demasiado irregular, ensombreciendo el conjunto. Las canciones de relleno son juegos que solo se salvan por el buen hacer cantando de Carlos y Nando. “Cuando seamos pequeños” tiene su gracia, pero desde luego no está al mismo nivel que los pequeños clásicos que contiene el disco.

A pesar de todo, “Melodrama” es un buen debut, que hace presagiar un buen futuro a Corazón, que no pasa desapercibido y que establece los gustos y preferencias de un dúo bastante peculiar.

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Nuevo Futuro (2009)

Por fin, cuatro años después de su debut y tras pasar un año grabado en la recámara, Corazón veían con alegría la publicación de su segundo disco, “Nuevo Futuro” (Elefant, 2009), en el que las extravagantes indumentarias de su portada no serían el único cambio en su universo.

Tras pasar un par de años componiendo, el grupo decide dar total libertad al productor Ibon Errazkin (Le Mans, Single) responsable de joyas como “Satélite 99” (Elefant, 1997) de Ana D o “Popemas” (Elefant, 2002) de Nosoträsh, para que haga y deshaga las nuevas canciones a su libre albedrío. Errazkin consigue darle un toque totalmente atemporal al album, introduciendo multitud de instrumentación (muchos teclados cercanos a la psicodelia, percusiones imposibles, cuerdas disco, trompetas, palmas y programaciones) y rodeándose de sus colaboradores habituales, su compañera en Single, Teresa Iturrioz, y Tito Pintado, más conocido como anti. Además, Malela Durán de Grande Marlaska pone las voces femeninas en varios temas.

El disco comienza con “Nuevo futuro”, una larga fantasía mesiánica, que pasa del pop ambiental a la canción melódica sin traumas, que se encuentra entre lo mejor del álbum. Un comienzo impactante que no hace más que introducir otras sorpresas, como el toque sesentero de “Amanda conoce a Amancio”,  que cuenta una historia de amor desgarrada marca de la casa, o la fiebre disco de “Sobrevivir”, una versión de Apache que cierra el disco con la misma capacidad de asombro que la apertura. Entre estos tres temazos, hay temas más clásicos, como la simpática “Vamos a pelearnos” y auténticas maravillas, como “Vestir santos”, un grito desesperado que remite directamente a la Cecilia de “Me quedaré soltera” pasada por la ecléctica batidora del productor donostiarra.

La cuota acústica y vainiquera la cubren las literarias “Sombrero de copa”, inspirada en “Dentro del Sombrero” (2001) de Juanjo Sáez, y “B612”, una canción que formó parte de su maqueta “Electrocardiograma” (2001), cuya letra toma elementos de “El Principito” (Antoine de Saint-Exupéry, 1943) para hablar, una vez más, de la soledad y el dolor que se sufre cuando uno se enfrenta al mundo. Como no, la tristeza, la melancolía y el melodrama siguen presentes en “La reina de la pista”, que juega con el optimismo y el pesimismo dando una de cal y otra de arena, en “Nunca olvidarte”, la historia de una ruptura, o en la oscura “El último hombre enamorado”.

A pesar de la producción un tanto loca, las reminiscencias a la música española de los 70 son claras y las más notorias. En momentos suenan a Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán, en otras a Cecilia, en otras a Vainica Doble. La unión de voces femeninas a las voces perfectamente empastadas de Nando y Carlos consiguen un clima totalmente absorbente en muchas de las canciones y prácticamente no hay ningún desliz en todo el álbum, que desde luego no entra a la primera, sino que los detalles van revelándose a medida que se le dan oportunidades.

Contando con las críticas negativas que ha recibido como parte del juego, me atrevería a decir que “Nuevo Futuro” será uno de esos discos grandes, de culto por su escasa difusión, que abrirán nuevos caminos. Corazón, con solo dos discos, han encontrado su lugar, han sabido dar con las referencias exactas y amoldarlas para construir algo nuevo y con vocación de perdurar, huyendo de lo fácil, que habría sido sacar otro “Melodrama” (Elefant, 2005).

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Aparecido en lafonoteca.net

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