Kultura Urbana: Sensacional Sonic Youth

Tras pasar por Alemania, Francia, Italia y Suecia, por fin recala en Madrid (en Móstoles, para ser más concreto) la exposición “Sensational Fix”, que gira en torno a la banda neoyorkina Sonic Youth.

Durante sus (se dice pronto) 30 años de carrera, Sonic Youth ha transitado por el punk, la no-wave o el grunge, siempre con el noise y la vanguardia artística como nexos de cada etapa. Era necesario, casi imprescindible, un recorrido a través del extenso universo del grupo, que nunca se ha conformado con ser una banda de rock más, sino que ha rodeado su música de arte en diversas manifestaciones.

La exposición tiene dos partes totalmente diferenciadas. Por un lado, encontramos lo que el fan de toda la vida espera, es decir, parafernalia y objetos de la banda, recopilada para deleite de todos los que amamos Sonic Youth: carteles de conciertos de varias de sus giras y de algún grupo amigo (podemos ver incluso un cartel de Christina Rosenvinge), una curiosa colección de guitarras y bajos, todos sus LPs en vinilo colocados a modo de mosaico, bocetos de sus portadas y una vitrina que hará las delicias de todo admirador que se precie, repleta de singles, hojas arrancadas de cuadernos con letras de canciones escritas a mano, el muñeco de trapo que protagoniza la portada de “Dirty”, fanzines y hasta una alfombrilla de baño.

Sin embargo, esta primera parte funciona solo como introducción y casi como anécdota una vez que nos adentramos en el resto de la muestra. Lo verdaderamente interesante de “Sensational Fix” no es la obra artística de Sonic Youth como banda de rock, sino la producción extramusical de cada uno de sus miembros (en forma de collage, video instalaciones o lienzos) y el efecto que su propia producción musical ha generado sobre diferentes artistas a través de las disciplinas más dispares. Asimismo, el juego de influencias se completa con la inclusión de cuadros, vídeos y objetos de las colecciones privadas de algunos de los miembros de la banda. Un recorrido que engloba la beat generation, el videoarte más ecléctico, instalaciones que giran en torno a la música (fantástico el “karaoke inverso” de Kim Gordon) y el ruido o reflexiones sobre el dinero, el capitalismo y el comunismo.

Si hay que poner alguna pega, que las tiene, hay que decir que se echa de menos algo más de arte de los últimos 15 años (casi todo el material es anterior a 1990) y quizá la ubicación, que obliga a un público mayoritariamente urbanita a desplazarse hasta Móstoles.

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Aparecido el 17 de febrero de 2010 en kulturaurbana.com
Fotografía de Adolfo Añino

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